Cine 2025: las 15 películas que nos volaron la cabeza ese año

Cine 2025: las 15 películas que nos volaron la cabeza ese año

April 10, 20264 min read

¿Se puede decir que el 2025 fue el año en que el cine recuperó su mística? Entre tanques que no decepcionaron y joyas ocultas que nos dejaron recalculando, la cosecha fue una locura. En La Maga nos pusimos la gorra de críticos y filtramos lo mejor de lo mejor para que no pierdas tiempo con pochoclos vencidos.


El regreso de los autores: cuando el nombre en la silla importa

Este año confirmó que la gente no solo va al cine por los efectos especiales, sino por quién cuenta la historia. Tuvimos regresos esperadísimos que cumplieron con creces. Lo de Richard Linklater con Nouvelle Vague fue un cachetazo de cinefilia pura, llevándonos a los set de rodaje de los sesenta con una sensibilidad que solo él maneja. No fue el único; directores como Chloé Zhao demostraron que se puede hacer cine de gran escala sin perder la intimidad que te hace nudo la garganta.

La tendencia fue clara: menos franquicias vacías y más apuestas por guiones que te obligan a quedarte charlando en la vereda después de la función. El cine de autor se alejó del nicho pretencioso para abrazar a un público que estaba hambriento de historias con sustancia, esas que te dejan pensando en los personajes días después de que se prendieron las luces de la sala.

Hamnet, de Chloé Zhao, adaptando la novela homónima. Logró que una historia que parece puramente literaria respire un lenguaje visual abrumador, convirtiéndose en el ejemplo perfecto de cómo el cine y la literatura (nuestra debilidad en este blog) se dan la mano para crear algo superador.

El cine nacional y regional: pisando fuerte en el mundo

Ojo con lo que pasó en nuestro patio, porque el cine argentino y latinoamericano se plantó con una fuerza envidiable. El 2025 nos trajo producciones como La Quinta de Silvina Schnicer o la esperadísima Nuestra Tierra de Lucrecia Martel, que nos recordaron por qué nuestras historias tienen un ADN único. No es solo "aguantar los trapos" por ser de acá; es reconocer que el nivel técnico y narrativo está a la altura de cualquier festival europeo.

Estas películas no solo brillaron en Venecia o San Sebastián, sino que lograron algo más difícil: que el espectador local se viera reflejado en la pantalla sin los clichés de siempre. Hubo un cine más visceral, más pegado a la tierra, que supo explotar los silencios y la tensión de una forma que Hollywood, con todo su presupuesto, a veces no logra ni de cerca.

El estreno de El príncipe de Nanawa de Clarisa Navas. Fue una experiencia cinematográfica que rompió los moldes de la narrativa tradicional, demostrando que el cine regional está para grandes ligas y que no necesita copiar fórmulas de afuera para ser universal.

Géneros que se reinventan: del terror al anime

Si pensabas que ya habías visto todo en terror o animación, el 2025 te dijo "pará un poquito". El terror abandonó el jumpscare barato para meterse en un terreno mucho más psicológico y perturbador. Por otro lado, el fenómeno del anime en cines dejó de ser algo de "otakus" para transformarse en eventos culturales masivos. Demon Slayer: Castillo Infinito no solo rompió la taquilla, sino que elevó la vara de lo que esperamos visualmente de una película animada.

Incluso el cine de género más tradicional, como el policial o la ciencia ficción, se permitió cruces extraños. Vimos películas que empezaban como un drama familiar y terminaban siendo una pesadilla surrealista. Esa imprevisibilidad fue la marca registrada de este año y lo que nos mantuvo sentados al borde de la butaca, agradecidos de que el cine todavía tenga la capacidad de sorprendernos cuando pensábamos que el algoritmo ya nos tenía calados.

El impacto de Nosferatu de Robert Eggers. Lejos de ser una remake innecesaria, Eggers usó su obsesión por el detalle histórico y el terror atmosférico para crear una pieza que se siente moderna y ancestral al mismo tiempo, demostrando que los clásicos pueden renacer si hay una visión clara detrás.


El cine del 2025 nos regaló un abanico de emociones que hacía rato no sentíamos tan vibrante. Desde el living de casa con el streaming hasta la ceremonia sagrada de la sala oscura, las historias nos interpelaron y nos recordaron por qué seguimos amando este arte. Ahora te toca a vos: de esta lista, ¿cuál fue la que te hizo llorar o te dejó sin dormir?

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